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El arte de saber contradecir



Hay veces en la vida donde nuestra paciencia se pone a prueba. Donde respirar y entender que el mundo no gira entorno a nosotros es lo indispensable. Que debemos entender que es completamente válido que otras personas tengan opiniones distintas a las nuestras, pues creas o no, no hay una verdad absoluta. Es por ello, que quiero compartir contigo unos pasos importantes de repetir hasta el cansancio a la hora de contradecir o argumentar una idea u opinión para distanciarnos de la etiqueta de “peleón” y hacer de nuestras ideas, posturas y creencias, tan validas como la de cualquier otra persona y asegurarnos de escuchar y que nos escuchen. Sin más preámbulos, empecemos:

  1. NO INTERRUMPAS

Si alguien está expresando sus ideas, es importante escuchar y respetar su opinión. Recuerda siempre que como uno trata al resto habla más de si mismo que de ellos. Así sea que lo estés escuchando para posteriormente contradecir palabra por palabra, no importa, escucha.


2. RESPIRA


Si estás apunto de perder la cordura, estallar de emoción o sufrir un episodio de hiperventilación, practica técnicas de respiración. Visualiza tu respiración como un círculo giratorio mientras que inhalas en seis segundos y exhalas igual. Esta técnica no sólo ayuda a calmar los nervios, impulsos y ansiedades sino también a oxigenar el cerebro y poder pensar con mayor claridad.


3. ¡RESPONDE!


Cuida como contradigas o argumentes sin convertirte en un contradictor irracional. Cada argumento tuyo debe dejar en el resto un recuerdo de quién eres como persona. Asegúrate que el respeto y tus valores sean tus mejores aliados.

Algunas oraciones útiles para empezar defendiendo tu postura son:

  1. “Esa es una buena idea. Otra idea puede ser…”

  2. “No estoy de acuerdo del todo. Tal vez …”

  3. “Has pensado en …”

  4. “Hay que observarlo por un momento desde este punto de vista. …”

4. SE PACIENTE


Finalmente, tómate tiempo mostrando tu punto. Busca defenderlo con fundamentos. En caso de que no llegues a un acuerdo, llegaste a escuchar, respetar y tolerar diferencias. No siempre una discusión busca convencer o que te convenzan, a veces son sólo intercambios de opiniones.

A mí me hubiese gustado leer algo así cuando estaba en secundaria, pero no fue así. En mi caso, muchas veces me ganaron las emociones, la impulsividad y la hiperventilación. Se podría decir que esta lección “a golpes la aprendí”. Te puedes quedar tranquilo, siguiendo estos pasos, has ganado, has aprendido y has mejorado y en gran parte la vida se trata de eso, de siempre seguir mejorándonos para generar nuevas oportunidades producto de las experiencias.

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